El Deshielo

Bien y mal como realidades absolutas? Categóricamente negativo. No. Y pocas cosas se pueden decir que son una cosa u otra. La realidad suele estar en algún punto intermedio. Donde se mezclan las razones. Por ello es difícil encontrar alguien tan malo que no haga aunque sea de manera involuntaria algo bien hecho. Y al revés. Por ello debiera tenerse en cuenta a la hora de, simplemente, convivir, con los demás. Siempre que no se quiera jugar con los DLC de los palos y piedras que venían en el estuche original. Hay quien gusta del planeta bola de nieve. Y existió. Y llevarlo a la práctica humana. No, hay que hacer otra cosa. Porque sino el enfrentamiento es inevitable. Y las relaciones humanas deben procurar evitar el conflicto. Solucionándolos.

Es interesante pensar que cuando la ciencia alcanza un nivel suficiente para afirmar ante los demás que la evolución en las especies y en el ser humano es una realidad, la propia ciencia se vió en la necesidad de usar herramientas de las que aborrecía a sus críticos contra ellos. Y de ahí surge una especie de dogmatismo en algunos, creando una espiral que desvirtúa la vocación de verdad en la investigación y divulgación de la ciencia. Siendo aprovechado por sus críticos. Si bien es cierto que la evolución, por más que hubiera 3 contados fraudes científicos, y se lo llevara a los tribunales (el caso Scopes), se conociera o no, se creyera o no, era una realidad objetiva. Existe, incluso, aunque no la conozcamos. En las ciencias humanas, sociales, es diferente.

Usualmente se suele hacer el reduccionismo de la llamada guerra civil americana, entre Norte y Sur, la unión y los confederados, como un mero caso de esclavitud contra la libertad. Y es de un simplismo aberrante. Suele ser el caso que confluyan más de un cleadvage de conflicto. Que crean el caldo de cultivo durante un tiempo, cristalizando cuando una de las partes considera que puede ganar algo mediante las armas que no puede lograr de otra manera. Y es así que, curiosamente, es en la segunda parte de la saga de “La Búsqueda” (National Treasure) donde Ben Gates dice que es con la guerra civil cuando EEUU pasó de ser un “son” a un “es”. Esto tiene el trasfondo político de la composición de poder dentro del país, que se dejó un tanto en el aire en una parca redacción constitucional. Dejando los debates para más adelante.

Es interesante ver como una parte tenía interés en una postura de país confederal. Donde el peso estuviera en los estados. Con un gobierno común pequeño y en lo imprescindible para su coordinación. Estilo Suiza? Estilo Commonwealth? No es asunto comparar. No ahora. Y otra tenía la idea de dar poder al gobierno federal para que de el emanaran los poderes. Dos concepciones diametralmente opuestas y que no se pudieron reconciliar en los años que van, en 1787 de la propia constitución, hasta 1857, cuando el camino a la guerra estaba bien avanzado. 70 años de “paz”. Una parte de los de un sector querían instrumentalizar las herramientas de las que tenían disposición para mantener un esquema socioeconómico. Otra, de enfrente, quería luchar contra las personas que controlaban el stablisment de la contraparte. Pero otra facción de este último frente lo que quería era aprovechar la lucha contra esas personas para cambiar el sistema. Y, lógicamente, otra facción de enfrente, incluso con cambios, dejando atrás, tal vez, rémoras del pasado, que empezaban a no tener sentido, defender el sistema político tradicional. Una lucha entre lo coyuntural y lo sistémico. Que no es privativo de esa guerra. Y que, como concepto, se da hoy, igualmente.

Hemos de comprender que el fenómeno aprobetxategi se da. Quieren aprovechar una coyuntura para avanzar en la consecución de unos objetivos programáticos, ideológicos, particulares, en un escenario de crisis. Como oportunidad de vencer. Y en esas tenemos que pensar que hay veces donde los cauces legales se obstruyen para que no pase la sangre. Unos quieren salir al paso y alcanzar la normalidad, una vez siendo ellos los detentadores del poder. Y los otros torpedear cualquier acción, dirigida a que dejen el poder, y retornar ellos. El problema está cuando se consigue de por medio esclerotizar las instituciones y sus cauces en una lucha de poder que desborda lo previsto y pactado, y se extiende a campos y técnicas que están más allá de lo razonable. Esa es la espita que debe despertar sospechas de que se abre la veda a cualquier forma de anular el poder de quien manda, y arrancárselo de sus frías manos y helados dedos.

Conseguir razonar y no tanto tener la razón. Nadie tiene la razón pura, en temas sociales, humanos, políticos. Por eso es sano y razonable el diálogo entre diferentes. Siempre que no haya ni mayorías ni minorías de veto. Saber las reglas de juego, siempre que se pudieran haber alcanzado en un consenso suficiente, y si esto no es así, cambiarlas. Cuantas veces sea necesario. Y avanzar dentro de los cauces, primero de la legitimidad democrática, y de esta, pueblo mediante, extender la legalidad y la idea de igualdad entre todos en los principios. Hay que convivir, no ganar. Una victoria siempre es posible. Pero, a que precio? Sin que McDonalds ponga una querella, pues no era suyo, la computadora WOPR, al final de Juegos de Guerra, lo comprendió perfectamente. Y ya que estamos, no viene mal ver la película El Fundador, con Michael Keaton. Es una manera de comprender que es importante el respeto, la compartimentalización y la palabra dada. En los negocios, entre las personas, y, como no, en la política.

Cuando te aproximas a un fenómeno como una guerra civil te puedes dar cuenta de que de un lado unos pueden pensar que el modelo de estado esta en peligro, cuando ellos no gobiernan, debido a una serie de medidas y actitudes. Y montan un levantamiento para volver al espíritu original de la república. Y del otro lado, cuando pierden el poder, tratan, aparentemente de hacer una serie de cambios. Pero en todo el trayecto, en paralelo, hay dos organizaciones clandestinas en las fuerzas armadas, una de cada signo, para la toma del poder y barrer al rival del mapa. Y barrer el sistema a su imagen y semejanza. Evitando que se pueda dar la convivencia entre diferentes. Porque el conjunto debe garantizar la vida digna a las diferentes identidades que convivan en su interior, con sus fórmulas de convivencia, institucional incluída. No suele profundizarse a este nivel. La capilaridad es la tónica, y de esa manera es difícil evitar futuras secuelas.

Un catarro mal curado te puede llevar a la tumba. Una guerra civil mal cerrada puede llevarte a otra. O a malas cosas. Hay que tener mucho cuidado. Y ser conscientes que un golpe al sistema tiene consecuencias imprevistas. Se ganó la batalla de Argel por los unionistas, y estos, un año después, dieron un golpe de mano en Argel. Obviamente no se puede disociar de lo sucedido en Indochina en 1954, tres años antes de lo de Argel. O la construcción europea. O la guerra fría y el choque Este-Oeste. Y la creación del tercer mundo (no era tema económico, sino los no alineados). Y la creación de la OTAN. Pero además de eso, el ejército, concretamente, los paracaidistas, amenazaron la toma de París. Y cayó la cuarta república, y devino la quinta. Con De Gaulle. La Operación que lleva su nombre despareció de la mente del pueblo. Pero las callejuelas que llevan de ese golpe de mano a la independencia de Argelia (no necesariamente inevitable, contra lo que se pueda pensar) y la creación de la OAS, que, ciertamente, conectan luego con la creación del Frente Nacional por Jean Marié Le Pen … existen, por más que no se vean. Siempre hay consecuencias no previstas. Buscar tomar el poder, pero el choque, repercute como una piedra sobre las tranquilas aguas de un lago. Haciendo una serie de ondas, concéntricas. Por eso hay que aprender, sobre todo, en cabeza ajena. Si es posible.

Cuando todo parece perdido, cuando parece que no hay salida, cuando la desesperanza domina la ontananza, es hora de reclamar estadistas que, de un lado y otro, se animen a solucionar y a desbrozar lo que tan poco ha costado destruir, y antes tanto costó crear. Porque en política, en temas humanos, hay que construir una y otra vez. Nada es eterno, hay que mantener la llama de la esperanza en un mañana mejor con hechos, no con palabras. Es por ello que al hielo hay que deshelarlo, poco a poco. No cortarlo. Ni otros métodos expeditivos. Todo lleva su tiempo. El cambio de estado, de sólido a líquido. Pero hay que hacerlo. Para poder nadar, por ejemplo. Sólo en una piscina sin hielo se puede jugar buen Waterpolo. Y a ello sólo se puede ir desde el reconocimiento del diferente, con los valores y necesidades que ello conlleva. Unidad y no uniformidad. Diversidad y no Homogeneidad. Distintos con elementos comunes donde encontrarse. En definitiva esa es la forma en que se puede pasar de “los Estados Unidos son” a “los Estados Unidos es”. Un estado desde el pluralismo. E pluribus unum.

Si las realidades son compuestas, mestizas, debería comprenderse que la simetría es algo imposible. Incluso aberrante. Y comprender que la denominada Encelofatía esponjiforme bobina se produce cuando llegan priones a hacer lo que les han mandado y no corresponde. Como si van a una fábrica de anillas en espiral para encuadernar, y, a diferentes cortes, los transforman en clips. En el cerebro, esas órdenes uniformizadoras hace que partes se mueran. De ahí lo de la esponja. No conviene coger de la naturaleza lo malo. Es diversa. Somos diversos los humanos. Aprendamos de ello. La asimetría acordada es una necesidad objetiva. Y debe ser profunda e interizada. Sobre todo en realidades compuestas y plurales, como suelen ser los países de tamaño considerable, que incorporan, dentro de sí, más de una etnia, más de una lengua, más de una realidad institucional. Que merece respeto, a su derecho a ser y sentirse diferente. Y a defenderse diferente dentro del global. Porque, dentro de la lógica, si no hay salida dentro del marco compartido a serlo, desde la voluntad de supervivencia y la vocación humana de procreación de nuevas generaciones, deberán ser para decidir, dentro de otro marco, por fuera de su actual realidad. Y eso no es inevitable. Por más que los haya que se empeñen en que sea la única opción, resultando, cuando se llega, una profecía autocumplida. Cerrando un círculo en el que, en retrospectiva, parecerá que el bien ha triunfado sobre el mal. Lo parecerá. Que no es poco, en estos tiempos. Uti possidetis, ita possideatis; Verba volant, scripta mantent, Si vis pacen, para bellum.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *