Feminismo: La última bandera de la revolución

Académicamente entendemos el feminismo de muchas maneras. Hay muchas vertientes y variantes. Como un gran río del que fluyen fuentes vivas y otras ocasiones ya no lo son, cauces que se sacaron y corrientes nuevas. Como la ola del nuevo feminismo de mayo del 68. Conviene pues recordar que el feminismo como movimiento social no es único sino plural y rico, para bien y para mal, como el resto de movimientos sociales.

En lo que nos ocupa hoy el asunto esta en que aquellos y aquellas que perdieron la bandera del socialismo real, que han visto caer a China en el capitalismo salvaje sin los límites liberales occidentales pues políticamente siguen siendo dictadura comunista, los que ven como económicamente y diplomáticamente Estados Unidos ha terminado por ganar un tipo de guerra con Vietnam y donde las nuevas esperanzas comí Nicaragua, Bolivia o Venezuela se disuelven como un azucarillo mientras nos repiten el viejo mantra del auténtico escocés, solo parece y aparece como mirlo blanco aceptado por más allá de su parroquia el feminismo. Y hay que tenerlo muy en cuenta.

Las hay que quieren sobrepasar los límites de la lucha de la mujer por la igualdad. Como? Pues esta el sistema de cuotas, que si bien puede ser coyuntural y durante un tiempo concienciar y corregir un rumbo equivocado, no puede mantenerse en el tiempo porque puede llegar a conducir a una sociedad estamental. Feudalismo es, también, estamental. Que se lo pregunten a las Cortes de Navarra, por ejemplo. Pretenden unificar el feminismo desde un solo foco aglutinador: el suyo. Y es tarea de las mujeres conocedoras de la academia, que las hay, desmentir ese punto. Como ocurre con el pacifismo o el ecologismo. Y es que por otra parte cuando se habla de heteropatriarcado y de opresión de la mujer, más allá de discursos floridos, hay que poner indicadores en tanto que en un momento sean superados. La vocación del feminismo no puede ser la de cronificar un tema que cual capas de cebolla, a la inversa, en políticas cuantitativa y cualitativamente ineficaces se vayan incorporando capas superpuestas hasta que… Hay que tender a dar soluciones a los problemas. Con métodos científicos. Y respeto a las reglas de juego. Entre ellas el valor Supremo de la igualdad junto a la libertad 🗽 y no la igualdad de la granja de Orwell y del cerdo napoleón. Esto es porque las hay que vinculan el heteropatriarcado con el capitalismo. Entonces, sin decirlo, el feminismo sería anticapitalista. Y también vinculan feminismo con pacifismo y ecologismo. Y volvemos al viejo mito del falso escocés. Porque cuando se les dice que hay mujeres que han ido contra la paz y el equilibrio natural te dicen que no son auténticas mujeres. Y finalizo simplemente resumiendo que en un movimiento de aceptación y repercusión como la que tiene el fenómeno del feminismo, como tantas otras veces, hay gente interesada en pescar como sea en respuesta última a tapar sus propios fracasos históricos. Y sin desmerecer las causas objetivas que existen para que las mujeres reclamen libertad 🗽 e igualdad en la sociedad, son ellas mismas las que deben depurar aquellos elementos que quieren cual lemures enfurecidos volverlas a llevar al precipicio de la historia, y decirles que el feminismo es tan plural como las mujeres que lo componen. Imponer unicidad en pluralidad es dictadura. Y la bandera de la dictadura del proletariado ya se les calló. Por eso solo les queda intentar que el feminismo sea su última bandera para la revolución.

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